UGÍJAR

Bajo Sierra Nevada, en su falda meridional, a 559 metros de altitud, se abre una extensa llanura donde se asienta majestuosa la ciudad de Ugíjar, algo inclinada hacia el río de su nombre, que fertiliza una pequeña vega de espléndidas vistas, hacia las laderas donde se derraman los pueblos de los que antaño fue su Partido Judicial y anteriormente su taha árabe.

De clima mediterráneo, de inviernos relativamente suaves y veranos secos y calurosos, aparece al Oriente de La Alpujarra granadina peculiar por su orografía y paisaje lleno de contrastes, que le confieren una extraordinaria singularidad: un valle fértil dominado por solemnes paredes de arcilla rojiza a los pies de las cumbres absolutas de Sierra Nevada.

En los confines de La Alpujarra granadina, constituye un oasis fecundo entre un desierto multicolor, donde se respira el gozo de vivir, la despreocupación y la tranquila seguridad de hallarse en un rincón del planeta donde la vida tiene el más genuino sabor. La autenticidad de sus gentes subsiste inalterada en un decorado fiel a su pasado, entre la belleza de sus colores, la alegría de sus fiestas, el calor de sus hogares, la fuerza de su paisaje y el sabor de su gastronomía tradicional.

Ugíjar ofrece al visitante numerosas posibilidades: su patrimonio histórico-artístico se descubre a lo largo de plazas, calles y rincones, en una maravillosa síntesis islámica y castellana; su conjunto museístico, compuesto por el Centro de Patrimonio Cultural, el Centro de Interpretación y el Museo Histórico de La Alpujarra, convierte a este municipio en el gran escaparate de la cultura, la tradición y la herencia alpujarreña.

Otros atractivos singulares son la Feria y fiestas patronales, la Feria de Turismo y artesanía y productos tradicionales, Expoalpujarra. Su espléndido aceite, sus maravillosos vinos, sus jamones y embutidos enriquecen las fórmulas culinarias tradicionales elaboradas con excelentes productos de huerta, completados con su exclusiva repostería morisca.

La naturaleza también adquiere su máxima expresión: parajes de monte bajo con vegetación multicolor, crestas indómitas de espectaculares panorámicas y barrancos con relieve de cárcavas son los mejores ingredientes para practicar senderismo, rutas en bicicleta y otras formas de turismo activo en cualquiera de sus opciones.

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